valencia 2

Valencia: centro de la prostitución en la Edad Media

Existe una historia semioculta de la ciudad de Valencia, paralela a la oficial, que no se menciona en los libros de historia. Hablamos de su vertiente más erótica: la tradición sexual de Valencia se remonta a siglos atrás, y su momento cumbre llega en la Alta Edad Media, cuando en ella se extendió durante más de tres siglos y medio el burdel más importante de la historia del mediterráneo.

Se trataba de un prostíbulo que ocupaba un barrio entero dentro de las antiguas murallas de la ciudad, un Barrio Rojo medieval, con áreas específicamente reservadas para las viviendas de la prostitutas.

La fama y normalización de esta actividad en el corazón de la ciudad, si bien siempre ocasionó los recelos de las distintas clases sociales, sobre todo, de la Iglesia, sirvió de inspiración a muchos artistas, arquitectos y autores literarios, que en sus obras incluían con frecuencia referencias o incluso imágenes de prácticas sexuales. Estas alusiones se conservan aún hoy en muchos monumentos de la ciudad.

Un ejemplo es la famosa gárgola de la Catedral de Valencia, cerca de la puerta románica, en la que se observa una mujer madura desnuda, sosteniéndose los pechos con actitud lasciva. Otra gárgol, de la Lonja, muestra su sexo desnudo mientras señala hacia el lugar original donde se emplazaba el famoso burdel.

 

Pero, ¿por qué Valencia?

Algunos se preguntarán por qué precisamente en Valencia se integró tanto la prostitución a la vida cotidiana de la ciudad, puesto que en otras ciudades española como Sevilla o Barcelona también ha habido una larga tradición de consumo sexual.

La principal diferencia se encuentra en el hecho de que en Valencia, quizás por encontrarse este enorme barrio-prostíbulo dentro de las murallas de la ciudad, se llevaba a cabo un riguroso sistema de control médico para garantizar la salud de las prostitutas, por el bien de los clientes, y de control del orden público.

Las putas en Valencia adquirieron fama nacional y eran, por así decirlo, de referencia. Sus precios era los más altos de todo el reino de España, casi el doble que en el resto de la península, de modo que sus servicios se acabaron convirtiendo en un verdadero lujo, que solo podían permitirse las clases sociales más altas. De esta manera, los ingresos de las prostitutas eran tan elevados, que se envolvían en sedas y joyas, despertando las envidias y malos deseos de todas las damas de la alta sociedad.

Deja un comentario